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viernes, 1 de octubre de 2010

La Cámara de Comercio de Madrid anima a las pymes a integrar la tienda on-line en sus canales de venta tradicionales para asegurar su expansión a pesar de la crisis

“No todos los clientes son iguales, empezando porque en el comercio electrónico, como en el tradicional, se cumple a rajatabla el principio de Pareto: el 20% de los clientes proporcionan el 80% de los ingresos”, ha señalado Fernando Aparicio, director general de Incipy Madrid y profesor de Sistemas de Información del Instituto de Empresa., durante el taller monográfico sobre comercio electrónico (B2C) que ha organizado la Cámara de Comercio de Madrid para dar a conocer a las pymes de la región las ventajas y limitaciones de este modelo de negocio.

Aparicio ha indicado que una de las principales ventajas que tiene la venta on-line es que “las herramientas web permiten conocer exactamente cuál es el perfil del cliente estratégico” y, conociéndolo, es más fácil optimizar las estrategias de comunicación y la inversión en marketing a través de acciones segmentadas y medibles. Los beneficios inmediatos serán el aumento de las ventas y una mayor notoriedad de la marca.

Decidirse a la venta on-line incluye la selección y uso de nuevos canales, como los que ofrecen las redes sociales. De ello hay numerosos ejemplos en Estados Unidos, como el mítico del fabricante de ordenadores Dell, que afirma que factura 3 millones de dólares al año gracias a sus mensajes en Twitter. Ello supone apenas un 0,02% de sus ingresos anuales, pero esta red de microblogging le está sirviendo a la compañía para diversificar su negocio.

Todo negocio que quiera aprovechar las ventajas del B2C para la diversificación y expansión de su negocio debe definir, en primer término, una adecuada estrategia multimarca y la integración con el canal de venta tradicional. A este primer paso le siguen otros cinco:

• Diseño y programación de la tienda on-line. A la hora decidir el diseño más atractivo de la página web y la tecnología a aplicar más eficiente, se debe cuidar especialmente: la presentación en la página principal, el catálogo de productos, el registro y área de usuario, el funcionamiento del “carrito de la compra”, ofrecer sistemáticamente promociones y ofertas, el motor de búsqueda, los requisitos para la contratación on-line, la logística, gastos de envío y fiscalidad, los medios de pago, la política de entregas y devoluciones, el servicio al cliente y la gestión de incidencias. La estrategia que marca la tecnología web 2.0 incluiría, además, la integración del canal en las redes sociales que se consideren más visitadas por los clientes objetivo, la creación de un blog corporativo, la definición de la política de gestión de comentarios de usuarios y el desarrollo de aplicaciones móviles.

• Cumplimiento de la normativa legal. En este caso hay que garantizar la seguridad no sólo en la utilización de los medios de pago, sino también informando de las condiciones de la contratación en la compraventa y en la gestión confidencial de los datos de carácter personal. En este último sentido hay que cumplir con los principios legales de información, consentimiento y protección frente a terceros que quieran acceder a los ficheros de datos de los clientes.

• Promoción de la tienda on-line. Es prioritario optimizar la presencia de la tienda en los buscadores y hacer todo lo posible para situarse en la llamada “milla de oro”, es decir, que la tienda aparezca entre los primeros resultados en las búsquedas más recurrentes relacionadas con el negocio en cuestión. Además, es necesario elegir alguna métrica del marketing on-line para poder seguir las campañas que se realicen y el rendimiento de los canales de venta; en definitiva, hay que medir la eficacia del negocio virtual y detectar las posibles oportunidades de expansión.

• Operaciones y logística de la tienda on-line. La gestión del stock más racional es aquella que consigue el equilibrio entre los niveles de disponibilidad y suministro de las mercancías y/o servicios y las expectativas de ventas. Esta gestión, además, debe ocuparse del servicio al cliente y la política de devoluciones.

Expactativas de gran crecimiento del B2C en España
El mercado español de comercio electrónico es el que presenta mayores expectativas de crecimiento dentro de la Unión Europea. Según el último informe Forrester On-line, el mercado español de B2C alcanzará 8.695 millones de euros este año y duplicará su volumen para 2014.

Lo más notable de la progresión del comercio electrónico en el mercado español es que el número de compradores on-line crece a mayor ritmo aún que el número de internautas. Según el informe emitido por la Comisión del Mercado de las Telecomunicaciones (CMT) en el primer trimestre de 2010, actualmente hay 22,15 millones de internautas y 9,12 millones de usuarios que realizan compras a través de Internet. Para 2014, la previsión es que Internet cuente en España con 27 millones de usuarios, mientras que 15,82 millones de personas se animarán a efectuar sus compras on-line.

Para Fernando Aparicio, “el comercio electrónico crece mucho, a pesar de la crisis, como consecuencia de la búsqueda de vías de expansión eficientes en costes en un mercado donde la oferta doméstica necesita despegar, puesto que el comprador sigue prefiriendo la compra internacional y las ventas están aún concentradas en pocos sectores”. De hecho, el transporte aéreo acapara el protagonismo en la actividad en B2C, con el 14,9% de las ventas, seguido de los operadores turísticos, con el 8,2%, según el informe de la CMT mencionado más arriba.

“La Red está en España llena de potenciales clientes, pero falta oferta y decisión por parte de las empresas para lanzarse al comercio electrónico”, concluyó Fernando Aparicio.

El Observatorio Nacional de las Telecomunicaciones y de la Sociedad de la Información (Ontsi) señala en un informe que las mejores principales que esperan los compradores on-line españoles sobre los canales tradicionales son, por este orden, mayor seguridad en los pagos, mayor variedad de producto y más información. No obstante, este Observatorio también apunta que el 47,5% de los usuarios que pagan sus compras en Internet con tarjeta de crédito o débito no utilizan ningún número secreto personal para confirmar su operación.

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