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jueves, 15 de diciembre de 2011

Nuevo post de post de Pau García Milà, cofundador y director general de eyeOS



Es cuestión de actitud
 
Hace unas semanas me pidieron escribir un artículo que quiero compartir con vosotros, ya que creo que transmite muchos de los pensamientos y cosas que hemos aprendido con eyeOS:

Últimamente la gente se pregunta continuamente qué tenemos que hacer para salir de esta situación en la que estamos. La verdad, si lo paramos a pensar, esta es una verdadera pregunta trampa. Muchas veces la respuesta fácil y simplista es “hace falta ponerse a emprender”. Sería un estándar que contentaría a muchos que reducen su discurso a “los jóvenes no hacen nada y por esto no trabajan”. Pero la realidad va más allá. Si se emprende poco, si se empiezan pocos proyectos es porque el problema no es de unos pocos sinó de muchos.

Vivimos en una sociedad que penaliza el esfuerzo, que vive mejor sentada que moviéndose. Lo cuento en mis conferencias con un claro ejemplo: en España se da una paga a los niños cada semana. En muchos casos sin explicaciones. Porque toca.  Y es un error garrafal. Creo que hay que darle valor a las cosas desde que somos muy pequeños, que si quiero conseguir algo me lo voy a tener que ganar con menos o más arte.  Lo digo porque, en contraposición a esta actitud, por ejemplo en Estados Unidos se educa al niño para que no tenga miedo a intentar crearse sus propias cosas, y por esto es normal ver en la calle de los barios residenciales a chavales con una jarra, un exprimidor y vendiendo limonada. Lo sé, seguro que si lo viese aquí pensaría: “pobre, mira que está mal esa familia que tienen que mandar al niño a explotarlo a trabajar”. Y es justamente el contrario: esta familia, estos padres, al permitir hacer esto a su hijo le permiten por un lado ganarse unos pocos dólares y por el otro le mandan un claro mensaje: “si quieres algo, te lo ganas”, consiguiendo que le dé más valor al cómic que se compran con el dinero conseguido. El primer paso para emprender es romper con el  "Si se rompe, si se pierde, no pasa nada". No, no, no, si se rompe duele, porque realmente me ha costado mucho conseguirlo. Este es el primer cambio que debemos instaurar en nuestro país.
Está claro que si no empezamos a cambiar la actitud desde la infancia mediante la educación  no conseguiremos un entorno social, económico y político propicio. Un entorno que tampoco ayuda. No lo neguemos. Somos el país del “te lo dije”. Nos encanta estar en una curva de una carrera de rally para ver como los pilotos calculan mal y salen de la curva dando vueltas de campana. Queremos esta foto para poder decir, “lo ves, te lo dije”. Esto mismo pasa con la gente que se lanza: si fracasa se lo tirarán en cara para siempre. Y así nos va. ¿Por qué no podemos aceptar que fracasar es un paso más en el camino del aprendizaje? Después nos extraña que cuando en las encuestas se pregunta qué quieren ser los niños de mayores salgan “funcionario” como primera opción. A caso los ayudamos a pensar otra cosa? No.

Pero no tiene que ser todo negativo. Es verdad. Cada persona marca su camino y la propia actitud determina hacia dónde se va. Hay muchos “espectadores de rally”, sí, hay gente a la que no le gusta la limonada y detestan sus pequeños vendedores, pero si se aprende a no mirar al público y luchar, seguir y creer en uno mismo se puede llegar muy y muy lejos. La perseverancia es clave. Si te es útil a ti, si encuentras que te llena personalmente y ayuda alguien no te pares. Y sí, puedes luchar y no llegar al objetivo, fracasar. Pero un fracaso hoy es una victoria mañana y nadie ni ninguna escuela te podrá enseñar lo que has aprendido durante el camino. Al final, ser emprendedor es una cuestión de actitud y no de profesión.

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