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viernes, 18 de mayo de 2012

Algo de culpa tenemos, pero somos la solución

Todo puede ser consecuencia y por supuesto estar relacionado. Lo cierto es que en la era de la información y la tecnología, el cuarto poder está dominado por los ciudadanos, por sus perfiles de Twitter y por supuesto, en un comentario de cualquier muro de Facebook. Todo ha cambiado.



Los antropólogos empiezan a atreverse a denominar un nuevo homo-sapiens que ha cambiado su forma de relacionarse con el mundo. Nunca antes un mamífero ha podido relacionarse con tanta gente y en tantas partes, pero a la vez, el acceso que nosotros mismos tenemos a la información es mayor que nunca. Tendemos a relacionarnos pero cada vez más sin salir de casa; tendemos a tener más amigos pero cada vez son más virtuales; tendemos a saber de todo pero cada vez, menos de cada cosa.


Es prácticamente imposible ocultar algo hoy en día mientras no controles la red, como hacen ahora los tiranos. Todo está al alcance de un clic: el desplome de una bolsa, un atentado, una escapada, una cena en un restaurante inoportuna, etc; todo está en nuestro juicio y bajo nuestra supervisión…, pero, ¿no sólo pasa con las relaciones sociales verdad?, ¿no nos pasa algo parecido con la economía?


Bien, creo que la rueda en la que estamos no tiene salida, no hay solución. Mientras todo dependa de la misma necesidad y busquemos lo mismo que nos mantenía hasta ahora, estaremos abocados al fracaso y a la pobreza, pero el problema somos quizás nosotros mismos, y eso no tiene perdón.


Tenemos ahora la posibilidad y la suerte de acceder a cualquier información, ya sea monetaria, social, internacional o de cualquier índole pero, ¿estamos siendo serios, maduros y responsables con la información? O ¿actuamos por el contrario como si fuéramos una gente que sabe de todo sin terminar de saber del todo bien nada?


Ahí estamos, en medio de una crisis que no termina de aclararse y sobretodo, dentro de una rueda que no lleva otro sitio que a la total miseria.


Lo acabamos de vivir con lo sucedido en Bankia, ¿cuánta gente se ha creído que en España íbamos a vivir un corralito? Todo porque un Nobel en economía, que poco predijo lo que sucedería con la burbuja, ahora se las da de entendido, pero si los economistas son cómo los hombres del tiempo, se dedican a equivocarse y a hablar sobre el pasado.


Vivimos un momento de especial importancia, ya no por la crisis sino por los cambios de modelo que se están desarrollando en casi todos los campos, así que más nos valdría tener los pies en la tierra, el pánico bien guardado y sobretodo, las ganas de prosperar por encima de lo demás.


Ahí seguirán los que se están forrando con la especulación, los mismo no se engañen, que han estado comprando ayer y hoy acciones de Bankia para forrarse después de lo que la hundieron. Si queremos seguir siendo las marionetas de los tiranos adelante, que siga el pánico, si por el contrario queremos cambiar esto, póngase ustedes a trabajar y que los especuladores se acaben comiendo a ellos mismos. Lo acabamos de ver con Morgan-Stanley, un banco que ha perdido 2.000 millones porque un departamento del banco ha peleado contra otro. Dejémosles que se maten entre ellos.


A nosotros, nos queda la responsabilidad de no panicar en cuanto una agencia nos califica y sobretodo, de empezar a reconocer que el Estado no paga nuestras facturas, que bien nos vendría a todos de una vez recordarlo.


Y si realmente pensáramos un poquito, nos preocuparía más saber, qué narices le vamos a dejar a nuestros hijos en vez de preocuparnos por quien nos va a pagar las facturas a fin de mes. Ya no es tiempo de manifestaciones, ni de chorradas, es tiempo de actuar, y actuar no es otra cosa que tener ideas, trabajar, y sobretodo inventar. Que no es fácil, por supuesto pero, ¿qué quieres, qué se te pague un sueldo estatal?

Alfonso U. Hornedo

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